viernes, 15 de marzo de 2013
LA CIENCIA Su método y su filosofía MARIO BUNGE
Mario Bunge (Buenos Aires, 21 de septiembre de 1919) es un físico, filósofo de la ciencia y humanista argentino, defensor del realismo científico y de la filosofía exacta. Es conocido por expresar públicamente su postura contraria a las pseudociencias, entre las que incluye al psicoanálisis, la homeopatía, la microeconomía neoclásica (u ortodoxa) entre otras, además de sus críticas contra corrientes filosóficas como el existencialismo, la fenomenología, el posmodernismo, la hermenéutica y el feminismo filosófico.
Mario Bunge nació en Buenos Aires el 21 de septiembre de 1919. Interesado en la filosofía de la física, Bunge comenzó sus estudios en la Universidad Nacional de La Plata, graduándose con un doctorado en ciencias físico-matemáticas en 1952. El tema de su tesis doctoral versó sobre Cinemática del electrón relativista.
Allí, y en la Universidad de Buenos Aires, fue profesor de física teórica y filosofía desde 1956 hasta 1963 cuando, insatisfecho con el clima político de su país, tomó la decisión de emigrar.
Aunque la concepción de la ciencia elaborada por Bunge concede importancia al desarrollo de la investigación científica en la historia, su orientación está principalmente dirigida al análisis formal de dicho desarrollo, y se aparta de la insistencia en los aspectos históricos, psicológicos y sociales propia de enfoques como los de T. S. Kuhn y P. K. Feyerabend.
La ciencia, su método y su filosofía (1960), obra en la que Bunge introduce de manera sintética las bases del método científico, ha llegado a ser un clásico en su género.
Los cuatro ensayos que reúne este volumen constituyen un primer acercamiento a los problemas que desde hace varias centurias han inquietado la mente de los hombres: ¿qué es la ciencia?, ¿cuáles son sus métodos?, ¿cómo se gesta una ley científica? Empero, las respuestas que Mario Bunge propone a estos interrogantes no son concepciones definitivas y estáticas, pues su enorme capacidad de sugerencia logra que de ellas se deriven nuevos planteamientos acordes con el desenvolvimiento reciente de los estudios epistemológicos y del mismo universo de la ciencia. Por ello, el autor escribe: “Si, como estimaba Demócrito, una sola demostración vale más que el reino de los persas, resulta incalculable el valor del método científico en los tiempos modernos. Quienes lo ignoran íntegramente no pueden llamarse modernos, y quienes lo desdeñan se exponen a no ser veraces ni eficaces”.
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